Del grunge al cielo. 09/28/2011
El 1991 me queda lejos. Seguramente tan lejos que ni siquiera lo recuerde. Con seis meses de edad uno no tiene la memoria para muchos trotes. Pero esa no es un impedimento para escribir sobre él. Sino más bien al contrario… Posiblemente al álbum le sienten mejor los años que a mí. ¿O es que muchos artistas pueden presumir de seguir sonando en los baretos de ambiente rockero tantos años después? Smells like teen spirit, Come as you are… Con algo de suerte incluso mis hijos tengan esa época grunge en la que hoy en día es inconcebible no meter a Kurt en tu iPod. Una suerte por la gran variedad de experiencias que nos puede ofrecer un disco tan ameno pero a la vez tan profundo; con un trasfondo que abruma, que nos habla de las emociones y los estados de ánimo. Esos estados de ánimo que le jugaban malas pasadas a nuestro icónico cantante. Y es que aún me pone los pelos de punta pensar que canciones tan senzillas como Something in the way, con un cello que te hace levantar un palmo del suelo y una letra más bien escueta, te puedan marcar tanto. O esas letras siniestras y de origen algo misterioso, entre la realidad y la ficción, como es Polly, la chica que más ha deseado un mechero. Es esa la razón por la cual seguimos viendo en todas las “N” de todas las tiendas de música con dos dedos de frente a ese niño encantador que nada en busca del billete que le pertenece, al igual que le pertenece a Kurt Cobain un rincón en nuestro recuerdo. Porque ni tan solo se fue de una manera convencional, porque toda su vida estuvo rodeada de locuras y absente de raciocinio y claridad. Porque quien sabe si con veinte años más en lugar de una edición tan espléndida de este gran disco no hubiera aparecido un nuevo álbum con el que volvería a embobarnos con esa voz que pasa de los susurros a los gritos de una forma tan natural. Sea como fuera, nevermind, debemos quedarnos con el buen sabor de boca de su carrera artística. Su más que puñado de arena en la escena más underground de la música, y nunca olvidar su nombre cuando hablemos de grunge. Porque Cobain es al grunge lo que Hendrix al rock. Add Comment Y me quedé sin aprender a volar... 09/22/2009
¿Es que no te cansas de volar por mis pensamientos? Ya no sé como pensarte, no tengo nada nuevo que imaginar. ¿Y tú, en que piensas? Yo ni siquiera sé volar; me quedé soñando contigo el día en que las hadas pretendían enseñarme. Una relación. 09/22/2009
Si una relación es un contrato, en la nuestra solo ha faltado tu firma. Si el amor es un cuento, aquí solo falta la bella durmiente. Si, por el contrario, el amor fuera un tormento, estoy más que satisfecho. Si te tuviera a mi lado. 09/22/2009
Si te tuviera a mi lado seguirías estando lejos, muy lejos. Tal vez porque olvidaste tu corazón en alguna parte, sea donde sea, pero bien lejos de mí. ¿Quién lo tendrá ahora? Cualquiera puede coger algo tan frágil e ingenuo. Y tú, tú solo tenías que cuidarlo un poco. Pero aunque estés lejos, yo sigo donde estaba, como de costumbre, por si alguna vez te das cuenta de que dejaste tu corazón atrás. Si lo encuentras pregúntale de quien es, te dirá que es mío Aprendiendo. 09/22/2009
He aprendido a esperar poco, a tener la esperanza justa. Me he dado cuenta de que se puede vivir con los ojos abiertos, sin soñar. Ahora la alegría me alegra de verdad y todo lo bueno que venga me llegará por sorpresa. Hoy he aprendido que tú no eras real. Proyecto de médico. 05/21/2009
![]() En pocos meses empezaré a estudiar medicina. Dicen que el primer curso no tiene prácticas en abundancia, pero que a partir del segundo veremos cuerpos humanos por dentro y por fuera. Será curioso, si bien también algo impactante al principio, poder ver qué hay debajo de la piel, que se esconde bajo nuestra ropa sin ningún tipo de tabú. Dudo que encuentre sentimientos, solo órganos y músculos, pero me encantará ver el corazón. Estudiar ese órgano tan misterioso que nos da la vida, nos riega de energía y bombea nuestra sangre. Ese órgano esencial que, por necesario que sea, suelo perder con facilidad. Ese corazón que si me abrieran no encontrarían porque a ti te lo di, sin pedir el tuyo a cambio. Sin pedirte que me dieras el tuyo para siempre y llenar el vacío que siento a veces cuando respiro hondo y me siento hueco, con un vacío existencial tremendo. Las notas del amor 05/21/2009
![]() Ahora tengo más tiempo para pensar. Más tiempo para dar vueltas a mis pensamientos y, en definitiva, más horas para desesperarme. Mientras el piano de una canción de Tiersen suena de fondo, solo la melodía de tu ausencia suena en mi cabeza. Ni las notas dulces y bellas del vals consiguen entrar por mis oídos; oídos tapiados que intentan retener en sus entrañas tu último te quiero. Ese último te quiero que, como agua en mano, se resbala y escapa sin miramientos. Cántame. Tócame una canción risueña o mis embelesados labios. Haz por mí algo que suene mejor que un blues y venga a mi cabeza en estas noches tan largas. Házmelo. Que aunque no sepa bailar, por ti moveré mi cuerpo con tal de tenerte bien cerca. Pero si no vas a atreverte dímelo. Hay mucho artista suelto que quiere mostrar su virtud. Hay arte que rebosa en este mundo y quiere ser visto, escuchado y sentido. Pero ese arte se me escapa, como últimamente lo hace tu amor, y es porque solo quiero ver la obra de arte que eres tú cuando estás conmigo. Consúmeme preferentemente antes de... 05/20/2009
![]() Discutí hace poco con una buena amiga. Discutí porque ella aseguraba con rotundidad que el amor se acababa en un par de años y que solo el cariño y el respeto superaban esos setecientos treinta días. Lógicamente tuve que negar, con la cabeza y con el alma, tal descabellada afirmación. Aunque rápidamente me posicione entorno a la negativa, no fue fácil argumentar mis razones. No sabía ni sabré el porqué de la caducidad de un amor. ¿Tanto cambian las personas? ¿Tan mutable es la realidad y los deseos que perdemos lo que antaño tanto anhelamos? Si hay cosas tan enfermamente desagradables como las enfermedades que aguantan el paso del tiempo, ¿por qué no iba a hacerlo un sentimiento tan fuerte como el amor? Eso no sirvió para que ella cambiara de opinión. Aseguraba que la ilusión se agota y la pasión tiene los días contados. Afirmaba que los impulsos que nos llevan a seducir a alguien van a menos y tienden a desaparecer. Yo solo volví a negar con la cabeza. Negué rotundamente con los labios bien tensos, por no querer decirle que algún día se lo demostraría. Pero no puedo asegurarle algo que no está en mis manos, algo que tal vez mañana tú decidas acabar. Mañana o cualquiera de los otros trescientos sesenta y cinco días del año. Cerré mi boca porque no quiero volver a equivocarme. Pensamientos nocturnos. 05/11/2009
Ayer noche, hundido entre las espesas aguas de la madrugada, me preguntaba por qué cada una de mis noches en vela en las que tú eres el centro de toda mi atención no hacen que mis endebles huesos se resientan, ni que mis músculos se cansen. Me cuestionaba cual debía ser la causa de que, pese a que el cansancio presione mi espalda, prefiera pensarte que soñarte. Puede que la única causa sea que los sueños escapan a la razón y que, puestos a inventar, prefiero ser autor y dueño de mis imaginaciones. ¿No tiene uno derecho a controlar esos pensamientos? Es lo único que me queda después de saber que ni tu corazón ni mis sentimientos son realmente tan míos. Y aunque no estés cerca de mí, siempre pienso en distancias cortas con la finalidad de buscarte un maldito defecto que sirva para excusarme e intentar soltarme de ti. Silencio, por favor. 05/11/2009
Muchas veces he querido saber por qué se inventaron las palabras. Muchas veces he intentado adivinar cuál sería la razón que tuvo el hombre para crear el lenguaje. |






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