Me dijeron una vez que toda acción era egoísta. Que si algo dabas, era con la finalidad de recibir una recompensa mayor; ya sea por parte del destinatario o por el simple gozo que puedas sentir por haberle ayudado. En ese caso ¿cuál es la recompensa que recibe el mal enamorado? Si bien quiere que el amor le corresponda, no está en mano del hombre tal poder. ¿Puede entonces que le guste sentir el dolor?
Su amada será idealizada hasta el último de sus suspiros, y ese pobre enamorado no busca otra cosa que el corazón, escurridizo y desdichado, de esa linda joven que no ama a nuestro sufridor. ¿De qué le sirve? ¿Dónde se esconde el egoísmo? Tal vez sea un vestigio de sodomía que queda dentro de todos nosotros; ese gozo por el sufrimiento. O puede que solo se busque conseguir una difícil gesta para disfrutarla en su momento futuro e hipotético.


 
 

Me dijeron una vez que el hombre siempre es libre y sin libertad deja de ser hombre. Yo sigo pensando que el último sentimiento que recuerda un hombre libre antes de perder su libertad es el amor.


 
 

Una vez me dijeron que todo lo que comienza tiene que necesariamente terminar. Hoy aún intento afirmar que desde que esa creencia nació puede acabar su validez en cualquier momento y todo lo que tengo a medio hacer seguiría su camino sin nada que le cohibiera. Mientras dure esa idea intentaré prolongar todo lo que valga la pena, y por encima del resto eso que cuesta definir pero que siempre acabamos llamando “lo nuestro”, así tal vez nunca termine.


 
 

Me dijeron una vez que si algo era bello no necesitaba tener sentido. El arte por el arte nace, y la belleza no tiene función sino la de gustar. Es por eso que me gustas y no quiero buscar sentido a algo tan bello como lo nuestro, porque es arte el poder besarte y abrazarte.


 
 

Me dijeron una vez que todo era mentira, pero yo no le creía. No le creía por ya me lo sabía.


 
 

Me dijeron una vez que las cosas tienen altibajos cual montaña rusa y que en superar esas vertiginosas bajadas y saber esperar las subidas reside la virtud de una buena persona.


 
 

Me dijeron una vez que la felicidad no está al alcance de cualquiera, sino que se esconde intentando huir de la hipocresía. Es por eso que no suele encontrarse por casualidad, sino por conciencia.


 
 

Me dijeron una vez que había cosas tan bellas y sublimes que si fueran demasiado fáciles de conseguir, la vida perdería todo su sentido.


 

    Due

    Ese que cuando siente melancolia o simple necesidad coge un bolígrafo y piensa en crear algo bello.


    Quisiera hacer un pequeño apunte sobre como quiero ordenar este apartado:

    Por el momento, escribo en dos categorias, intentando que cada una de ellas sea un estilo literario distinto y, por lo tanto, cada cual pueda elegir, clickando en cualquiera de ellas, lo que prefiera leer cuando llegue al lugar.

    · Devaneos: relatos cortos basados en puertas y salas que expresen algun sentimiento o emoción.
    · Brevedades volátiles: textos breves que muestren un instante de forma metafórica.
    · Me dijeron una vez...: pequeñas frases que guardan entre líneas alguna que otra verdad, intentando hacerlas surgir en el lector sin que sean leídas implícitamente.
    · Cartar a ninguno: relatos cortos de estilo epistolar.



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